Nuestro cuerpo y nuestra alma aquí, conscientes hoy, y todo lo que ocurre,
todo lo que está pasando, y todo el planeta activo, sofocando el vértigo,
atestiguando la destrucción, padeciendo la inconsciencia. (…)
Nunca más elijas este depósito, hazte propósito, recuerda más,
recuerda esto y acuérdate de Aquello.
Retorna al principio,
aquí nunca habrá final y menos, Gozoso.
Aspira a tu Ser. Aspira Gloria. Aspira Paz.”
Sri Mataji Shaktiananda
La humanidad y sus manifestaciones de conciencia
¿Por qué la humanidad se ha manifestado de distintas maneras en cada época de nuestra historia? Es como si no fuésemos una sola humanidad, sino que algo en nosotros cambiara drásticamente de acuerdo al tiempo en el que nos encontramos.
Estudiando nuestra historia, vemos cómo todas las civilizaciones se han adaptado según sus propias necesidades, creando sus propios sistemas sociopolíticos de acuerdo a su entendimiento y nivel de consciencia. Por ejemplo, podemos observar las grandes diferencias entre los modelos organizacionales de las civilizaciones mayas o incas con las épocas feudales, o yéndonos más atrás podemos compararlas con las civilizaciones persas, egipcias, védicas o prevédicas, y siempre podemos notar grandes diferencias no solo estructurales o culturales, sino sobre todo mentales. Incluso podemos mirar más atrás y remitirnos a los viejos continentes de la Atlántida y Lemuria para estudiar las historias que se cuentan de aquellos lejanos tiempos de la humanidad, cuando aún manteníamos un contacto íntimo con la divinidad.

Las Leyes Universales
Todo obedece a La Ley, incluso estos cambios en la consciencia humana, pues como dice el Kybaliom, texto hermético de la antigua tradición esotérica egipcia, todo se mueve, vibra y se corresponde. Por lo tanto, todas estas transformaciones también responden a un suceso cósmico, y están dadas para nuestra evolución como individuos y como especie. ¿Pero con qué se corresponden estos cambios en nuestra mentalidad?
Y es sabido que, en los antiguos tratados védicos como el Rig Veda o el posterior Surya Sidantha, ya se había comprendido que, así como la Tierra rota en su propio eje, la Luna se mueve en torno a ella y, en conjunto con los demás planetas, orbita alrededor del Sol, quien se mueve alrededor del centro galáctico.
Actualmente, se sabe también que todo el sistema solar gira alrededor de un agujero negro súper masivo conocido como “Sagitario A” ubicado en el centro de la galaxia, en una trayectoria casi circular, a una distancia aproximada de 26000 años luz en una velocidad de 220-250 km/s, lo que significa que completa una órbita entera cada 225-250 millones de años, conocido como año galáctico. Hasta ahora el Sol ha completado unas 20 órbitas desde su formación. Estos movimientos ilustran cómo nuestro sistema solar no está estático, sino inmerso en una danza cósmica compleja influida por la gravedad galáctica.
Desde la cosmogonía Védica este centro representa el punto origen de la creación de nuestro universo, también conocido como el ombligo de Vishnu o Vishnu Nabhi, de donde emerge un loto divino y nace Brahma, quien da forma al cosmos. También en los Puranas se menciona que el tallo de este loto es el Monte Meru, un punto de emanación de la energía divina, sabiendo que no se trata únicamente de un espacio físico, sino de un lugar espiritual o dimensional que influye en la virtud mental y el estado de consciencia humano.
Así, el conocimiento astronómico de esos tiempos era no solo preciso, sino que abarcaba muchos otros temas que aún para la ciencia y el hombre contemporáneo parecen misteriosos, ocultos y de difícil entendimiento. Tal es el caso de la comprensión de las cuatro eras o Yugas de la humanidad, con las cuales nuestra conciencia y mentalidad se corresponde, en relación a la distancia que nuestro Sol se encuentra del Vishnu Nabhi. Así lo mencionaron no solo los sabios Hindús, sino que también existen paralelismos con mitologías Griegas y Persas donde se describen las edades de Oro, Plata, Bronce y Hierro, como un declive moral en la sociedad humana, desde un paraíso inicial hasta una era de sufrimiento y corrupción; y que si bien no llegaron a cálculos matemáticos precisos, si existen registros descritos por Ovidio en Metamorfosis, y principalmente por el poeta Hesíodo en su obra Trabajos y Días, escrita alrededor del siglo VIII a.C., de lo que estás eras representan.
Sin embargo, en el Samhita de Manu o ManuSmriti, antiguo sabio iluminado, se habla de cuatro Yugas: Satya, Treta, Dwapara y Kali, llamadas en ese orden en el proceso del descenso de la consciencia, e inversamente en el proceso de ascenso, con duraciones exactas para los mismos.
Manu menciona que la Edad Dorada o Satya Yuga es de 4000 años y que su amanecer, tanto como su atardecer, duran 400 años, dando un período de 4800 años. Luego señala que en las otras tres edades los millares y centenas decrecen en la unidad: Treta Yuga dura 3600 años, Dwapara Yuga 2400 años y Kali Yuga 1200 años. También añade que este ciclo de 12.000 años es llamado una Edad de los Dioses, y que la suma de 1000 de estas edades constituyen un día de Brahma, cuya noche tiene la misma duración.
Si meditamos un momento en esta forma de comprender el tiempo, vemos que somos apenas un ínfimo instante dentro de la vida del Creador, pero necesario para la experimentación de su Amor en Ley.

El legado de Sri Yukteswar
Por otro lado, Swami Sri Yukteswar, discípulo del Mahavatar Babaji y Gurú o Maestro de almas como Paramahansa Yogananda y de swami Hariharananda, menciona en su libro La Ciencia Sagrada que Satya Yuga inició cuando el equinoccio de otoño (21 de septiembre) se ubicó en el grado cero de Aries, en el año 11.501 a.C., dado que el Sol se encontraba lo más cerca posible al Sol Central. Desde ese momento se dio el inicio de una Edad de los Dioses y que, con el pasar de los años, el intelecto del hombre descendería con el paso de las Eras o Yugas.
Por lo tanto, el Kali Yuga descendente terminó cuando, en el equinoccio de otoño, el Sol se encontró en el grado cero de Libra, en los años 285 a.C y 291 d.C, cumpliendo así la mitad de la edad de los dioses, justo cuando el Sol estuvo lo más distante al Sol Central de la Galaxia.
Actualmente, el equinoccio de otoño sucede en el grado 6 de Virgo. Y sabiendo que este punto, dados los movimientos de rotación del sistema solar, se desplaza un grado en sentido retrógrado cada 72 años, podemos deducir que han pasado mínimo 1720 años desde que inició el Kali Yuga ascendente y que, al durar solo 1200 años, actualmente nos encontramos ya en los primeros años, o en el amanecer, del Dwapara Yuga ascendente.
De esta comprensión debemos llegar a tres conclusiones:
- Como el punto del equinoccio se mueve por las constelaciones con el pasar del tiempo, se lo debe considerar a la hora de abrir y analizar las posiciones planetarias en una carta natal. Esta es una de las más grandes diferencias entre la astrología védica y la occidental, pues la última se fundamenta en un cálculo desactualizado donde se considera que el día del equinoccio, el Sol siempre está en el grado cero de Aries, lo cual es astronómicamente incorrecto. Si bien eso era así al rededor del segundo o tercer siglo después de Cristo, por rigor científico sabemos que la posición de ese evento hoy es otra, un hecho verificable científicamente.
- Dado que actualmente los equinoccios suceden en el eje Piscis–Virgo, nos encontramos en la era de Piscis y no en la famosa era de Acuario que sostienen las visiones espirituales de la new age.
- Debemos saber que Kali Yuga terminó, pese a las erróneas interpretaciones del tiempo que aparecen en almanaques antiguos, que datan del reinado del Rajá Parikshit, donde se sostiene que la duración de Kali Yuga es de 432.000 años, como mencionamos previamente, algo que resulta ilógico si nos remitimos a la evidencia astronómica de los eventos.

La Conciencia en cada Yuga
Dado que la consciencia humana se corresponde a los movimientos estelares, debemos mencionar lo que en cada Yuga el intelecto y la consciencia humana es capaz de captar y concebir en sí misma. Sabiendo también que estás capacidades ya las tuvimos y las fuimos olvidando en el descenso de las eras y que, poco a poco las volveremos a recordar. Manu hace referencia a que nuestros principios se sostienen en cuatro patas como una mesa y que en cada Yuga las vamos perdiendo una a una:
- En Satya Yuga, el intelecto humano es capaz de captar por completo el conocimiento espiritual, siendo uno con la divinidad. Aquí los hombres viven 400 años en total plenitud, la verdad es entera e inquebrantable y se vive de acuerdo a las leyes divinas. Vivimos libres de enfermedad, discordia, egoísmo y maldad, por lo que no hay divisiones morales ni corrupción, ya que todos los objetivos son logrados con pureza, haciendo que el Dharma reine sin esfuerzo.
- En Treta Yuga, se tiene la capacidad de captar el magnetismo divino. Aquí la humanidad pierde una pata por ganancias injustas, robo, falsedad y fraude. La vida se acorta 100 años y la pureza disminuye, por lo que existe un arduo trabajo para sostenerse en el conocimiento divino a través de donaciones y actos de servicio.
- En Dwapara Yuga, se tiene conocimiento de las electricidades y sus atributos. Aquí la humanidad pierde otra para y prevalece la falsedad a la verdad, permitiendo que la corrupción avance y el conocimiento de fragmente. Es aquí cuando los Vedas se dividen, además que se proliferan las diversas prácticas religiosas y egoístas, permitiendo que el odio y la maldad surja con fuerza, por lo que la vida se reduce otros 100 años. En este momento los sacrificios son lo más destacado para sostener el Dharma, necesitando rituales externos para compensar la pérdida de virtud humana con el exceso de materialismo y conflictos sociales.
- Finalmente, en Kali Yuga el intelecto no puede captar algo más allá de la materia densa de la creación. La humanidad queda sostenida mínimamente por una sola pata, la caridad. Aquí el fraude domina al igual que la corrupción y todos los males morales. Por lo tanto las acciones son egoístas, las leyes ignoradas y la virtud mínima, por lo que la vida humana queda reducida a 100 años aproximadamente. En este momento sólo las donaciones son el medio principal para acumular méritos espiritual. Este es el tiempo donde la humanidad muestra su lado más degradado.
En el año 500 d.C. aproximadamente la humanidad estuvo en el punto más distante de la luz; fue la época más oscura del Kali Yuga, enfrentándonos a una vastedad de ignorancia y sufrimiento colectivo. Sin embargo, desde ese año según Sri Yukteswar en la Ciencia Sagrada el Sol comenzó a acercarse nuevamente al centro del Universo, dando como resultado también el desarrollo y recuerdo progresivo de las capacidades intelectuales del hombre.
Ya cuando comenzó el Dwapara Yuga ascendente, el conocimiento de los atributos eléctricos comenzó a iluminar la mente del hombre y se dieron muchos avances tecnológicos y científicos: el microscopio, el telescopio, el descubrimiento de las leyes de la gravedad, la invención de la luz eléctrica y la comprensión de la electricidad en el cuerpo humano. Sin duda esto representó un salto cuántico en la conciencia y la vida humana en general.
También existieron avances en el transporte y la comunicación, desde ferrocarriles hasta aviones y naves espaciales, o del telégrafo a señales celulares cada vez más sofisticadas en y alcance.
“Tal es la gran influencia del Tiempo que gobierna el Universo.
Ningún hombre puede superar esta influencia a menos que,
disponiendo de la bendición de contar con el amor puro
—el don celestial de la naturaleza—, se divinice;
siendo bautizado en las sagradas aguas del Pranava
(la divina vibración del Om), aprehende él así el reino de Dios.”
Swami Sri Yukteswar Giri - La Ciencia Sagrada
LSegún Yukteswar, actualmente somos capaces de comprender los atributos de la electricidad, algo que la ciencia moderna sigue demostrando al estudiar las fibras nerviosas y sus diferencias: por ejemplo, las del nervio óptico que transmiten la luz, y las del nervio auditivo, el sonido. Así, cada uno de los cinco nervios sensoriales desempeña una función especial según su tipo de electricidad, y se corresponden con las cinco propiedades de la electricidad cósmica.
También menciona que en Treta Yuga nuestro intelecto podrá reconocer nuevamente las propiedades magnéticas y los atributos del magnetismo divino. Esto no aplica para aquellos seres excepcionales que, gracias a su trabajo interno y desarrollo de consciencia, han trascendido las limitaciones del tiempo y son capaces de captar verdades superiores que el colectivo humano aún no puede imaginar.
Por lo tanto, si bien estamos condenados a los influjos del Tiempo, también podemos salirnos de sus cadenas al desarrollar y recordar nuestras capacidades de Amor, comprendiendo primero los principios eléctricos de la naturaleza, para luego pasar a los magnéticos y finalmente fundirnos en la comprensión absoluta de la divinidad, así como lo han logrado todos los verdaderos maestros de la humanidad.

Bibliografía:
Yukteswar, S. La ciencia sagrada (2013) Self Realization Fellowship.
https://shaktianandama.com/2024/11/20/nunca-mas-elijas-esto/
https://aasnova.org/2016/12/14/determining-our-motion-through-the-galaxy/
https://www.hinduwebsite.com/sacredscripts/hinduism/dharma/manusmriti_1.asp
Christian Endara - Mesa de investigación y redacción CLEV

Me gustó mucho la información gracias