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Sapta Dhatus. Los 7 tejidos del cuerpo humano.

30 octubre, 2025


El cuerpo está compuesto únicamente 

de doshas, malas y dhatus”. 

Sushruta Samhita

En la milenaria tradición de la medicina Ayurveda, el término dhatu hace referencia a los tejidos que constituyen el cuerpo. Entre sus fundamentos, se habla de los sapta dhatus, es decir, los siete tejidos esenciales. Sapta significa “siete” y dhatu significa “tejido elemental o el que nutre al cuerpo” en sánscrito, es decir son los que forman la estructura física del ser humano y sostienen la vida. Junto con los doshas (bioenergías) y los malas (productos de desecho), los dhatus forman un sistema integral que mantiene y regula el funcionamiento del cuerpo.


Los doshas son responsables de las funciones fisiológicas, metabólicas y mentales, y más que formas físicas son fuerzas sutiles que se expresan en el cuerpo físico. Pero los dhatus más bien tienen la función de dar forma y soporte al cuerpo físico a través de funciones estructurales específicas. Por su parte, los malas -como la orina, el sudor o las heces- son sustancias que el cuerpo elimina tras haber cumplido su función.

Estos tres elementos -doshas, dhatus y malas- trabajan en conjunto para mantener la homeostasis del cuerpo, siendo claves para la salud y la longevidad. Sin embargo, cuando se rompe ese equilibrio, los doshas pueden alterarse, acumularse o desbordarse, afectando la calidad de los dhatus y también de los malas. Es decir, un desequilibrio en los doshas se refleja directamente en los tejidos y en los residuos que estos generan.

Los siete tejidos del cuerpo

Rasa, Raktha, Mamsa, Meddha, Asthi, Majja y Shukra son los siete tejidos que conforman el sistema estructural del cuerpo como se detalla en textos clásicos como el Charaka Samhita. Cada uno de estos dhatus, está regido por uno de los panchamahabhutas (los cinco elementos) y por un dosha predominante: vata (movimiento), pitta (transformación) o kapha (estructura). La influencia de los doshas varía según la naturaleza del tejido, y si el dosha regente se desequilibra, puede provocar alteraciones específicas en su dhatu particular.

Además de su función principal, cada dhatu genera un upadhatu o tejido secundario y que se alimenta del dathu principal, pero no alimenta a otros tejidos, por ejemplo las uñas o las lágrimas, y un mala (producto de desecho) como la flema o las secreciones oleaginosas en general. A continuación, exploraremos brevemente cada uno de estos tejidos para comprender sus funciones, características, y cómo mantenerlos en equilibrio.

 1. Rasa dhatu (Plasma y linfa): Rasa es el primer tejido que se forma tras la digestión adecuada de los alimentos, y constituye la base para la formación de los demás dhatus. Contempla principalmente el plasma y la linfa, y está íntimamente relacionado con el sistema linfático y los fluidos corporales. Su función principal es nutrir, hidratar y lubricar todo el cuerpo, asegurando que cada célula reciba lo necesario para su funcionamiento.

El elemento predominante en Rasa dhatu es el agua, por lo que el dosha regente es Kapha, que aporta las cualidades de frescura, estabilidad y cohesión.

  • Upadhatus (subproductos): leche materna y flujo menstrual.
  • Mala (residuos): flemas y mucosidades.
  • Síntomas de desequilibrio: piel seca, debilidad general, ansiedad, pérdida de vitalidad.

El equilibrio de Rasa dhatu es esencial para la salud inmunológica, la hidratación del organismo y la distribución eficiente de nutrientes. Se asocia con el sistema linfático moderno.

2. Rakta dhatu (Sangre y hemoglobina): es el segundo tejido en formarse y representa la sangre vital que circula por el cuerpo, transportando oxígeno y nutrientes. Su función principal es sostener la vida, nutrir los órganos y tejidos, y facilitar el intercambio gaseoso a nivel celular. Se asocia al sistema circulatorio en la medicina moderna.

El elemento regente de Rakta es el fuego, lo que le confiere calor y dinamismo. Por ello, su dosha predominante es Pitta, asociado con la transformación, el metabolismo y la temperatura corporal.

  • Upadhatus (subproductos): tendones y vasos sanguíneos.
  • Mala (residuos): bilis.
  • Síntomas de desequilibrio: acné, inflamación, sarpullidos, hipertensión, irritabilidad, agresividad o fiebre.

Cuando Rakta dhatu está en equilibrio, favorece una piel radiante, energía saludable, claridad mental y entusiasmo por la vida. Su desequilibrio puede generar toxicidad y condiciones inflamatorias, por lo que mantener la pureza de la sangre es muy importante.

3. Mamsa dhatu (Músculos): es el tercer tejido en la secuencia de formación de los dhatus y corresponde al tejido muscular. Es responsable de dar forma, soporte, fuerza y movimiento al cuerpo. También protege los órganos internos, actúa como contención estructural y participa en la expresión física de las emociones.

Su elemento predominante es la tierra, lo que le otorga estabilidad, firmeza y peso. En consecuencia, el dosha regente es Kapha. Se asocia con el sistema muscular descrito por la medicina moderna. 

  • Upadhatus (subproductos): piel y grasa subcutánea.
  • Mala (residuos): secreciones de los orificios corporales (oídos, nariz, boca, ano y tracto urinario).
  • Síntomas de desequilibrio: debilidad muscular, rigidez, contracturas, pérdida de tono muscular o acumulación excesiva de masa muscular flácida.

El equilibrio de Mamsa dhatu asegura una musculatura sana, fuerza física, postura adecuada y protección frente a traumas físicos y emocionales. El ejercicio moderado, la alimentación nutritiva y la estabilidad emocional son claves para mantener este tejido en armonía.

4. Meddha dhatu (Grasa corporal): es el cuarto dhatu y representa el tejido adiposo, que proporciona lubricación interna, reserva energética y aislamiento térmico. Actúa como un amortiguador que protege los órganos y contribuye a la estabilidad estructural del cuerpo. Además, facilita la movilidad articular y la flexibilidad.

Su elemento predominante es nuevamente la tierra, con una presencia sutil de agua, lo que le da pesadez, suavidad y untuosidad. Su dosha regente es Kapha, que, en equilibrio, aporta nutrición, estabilidad emocional y resistencia. Se asocia con el tejido adiposo y musculoesquelético moderno, y cumple funciones del sistema endocrino. 

  • Upadhatus (subproductos): ligamentos y tendones.
  • Mala (residuos): sudor.
  • Síntomas de desequilibrio: sobrepeso, letargo, colesterol alto, exceso de humedad corporal, pesadez mental o emocional.

Cuando Medha dhatu está equilibrado, el cuerpo cuenta con energía sostenida, tejidos lubricados, piel sana y un sistema inmunológico fortalecido. Su exceso, sin embargo, puede dificultar el metabolismo, afectar la digestión (agni) y provocar acumulaciones.

5. Asthi dhatu (Huesos): es el quinto tejido en la cadena de los sapta dhatus y corresponde al tejido óseo. Su función principal es sostener, estructurar y proteger el cuerpo, proporcionando el andamiaje que da forma y estabilidad al organismo. También protege los órganos vitales y permite el movimiento a través de las articulaciones.

A diferencia de otros tejidos, Asthi está regido por los elementos aire (vayu) y éter (akash), lo que le otorga cualidades de ligereza, dureza y espaciosidad (los huesos contienen cavidades internas). Su dosha regente es Vata, el principio del movimiento, que explica la conexión entre los huesos, el sistema nervioso y la movilidad general. Está asociado al sistema esquelético descrito por la ciencia moderna. 

  • Upadhatus (subproductos): dientes y cartílago.
  • Malas (residuos): uñas y cabello.
  • Síntomas de desequilibrio: dolor óseo, fragilidad, uñas quebradizas, caída de cabello, rigidez o incluso afecciones como osteoporosis o artritis.

Cuando Asthi dhatu está sano, el cuerpo goza de buena postura, firmeza, resistencia y dinamismo.

6. Majja dhatu (Tejido nervioso, médula ósea y espinal): es el sexto tejido y está asociado tanto a la médula ósea, espinal como al tejido nervioso. Su función principal es llenar los espacios internos de los huesos, procesar la percepción sensorial, sostener la mente y participar en funciones cognitivas como la inteligencia, la memoria y la estabilidad emocional. Su elemento predominante es el agua, lo que le confiere suavidad, fluidez y capacidad de contención. Por ello, su dosha regente es Kapha, que aporta calma, nutrición y sustancia. Se asocia al sistema nervioso según la visión moderna. 

  • Upadhatu (subproductos): lágrimas.
  • Mala (residuos): secreción sebácea de los ojos.
  • Síntomas de desequilibrio: ansiedad, insomnio, confusión mental, debilidad sensorial, alteración de la percepción, falta de concentración o fatiga mental, alteraciones musculoesqueléticas de origen nervioso.

Cuando Majja dhatu está equilibrado, la mente es estable, la inteligencia se mantiene aguda,  las emociones fluyen con naturalidad y el cuerpo opera y se mueve sin dificultad. Su nutrición depende del buen estado de los dhatus anteriores, especialmente Meddha y Asthi.

7. Shukra Dhatu (Tejido reproductivo: esperma y óvulos): es el séptimo dhatu y el más refinado de todos. Representa el tejido reproductivo, incluyendo el esperma en los hombres y los óvulos en las mujeres. No solo tiene un papel biológico en la reproducción, sino que también es el reservorio de la fuerza vital (ojas), la esencia que sostiene la inmunidad, la claridad mental, la creatividad y la longevidad. Es el producto final después de toda la cadena de metabolismo y sutilización del alimento en el cuerpo humano. tras la digestión de la comida, la creación de la sangre y de todos los tejidos que hemos nombrado, el más refinado y puro producto es Shukra Dhatu.

Su elemento predominante es agua, y su dosha regente es Kapha, que le otorga estabilidad, nutrición y poder regenerador.

  • Upadhatu (subproductos): ojas, inmunidad y la energía sutil que resulta de la perfecta digestión y equilibrio de todos los dhatus anteriores.
  • Mala (residuos): no se le atribuyen residuos como tal.
  • Síntomas de desequilibrio: infertilidad, bajo deseo sexual, fatiga crónica, debilidad inmune, tristeza sin causa aparente o desconexión espiritual.

Shukra es considerado el resultado final del proceso de nutrición del cuerpo. Su formación requiere que los seis dhatus anteriores estén bien nutridos y equilibrados. Por eso, su cuidado implica una vida íntegra: buena alimentación, descanso sereno, relaciones conscientes, autocontrol y una vida espiritual profunda.

El origen de los siete tejidos

A diferencia del enfoque de la medicina moderna, que concibe los tejidos como estructuras físicas con funciones biológicas, en Ayurveda se entienden también como fuerzas sutiles con expresiones físicas que nutren el cuerpo energético. Por ello, los dhatus son fundamentales en la producción de Ojas, la esencia vital que sostiene la inmunidad, la longevidad y la plenitud necesaria para alcanzar la realización del Ser.

El proceso de formación de los sapta dhatus es parte de la digestión sutil del sistema humano, dura aproximadamente 35 días y comienza con la digestión no solo de los alimentos físicos, sino también de los estímulos sensoriales que ingresan a través de los guyana indriyas (los órganos de los sentidos: ojos, piel, oídos, nariz y lengua). El fuego digestivo (agni) extrae los nutrientes esenciales, formando en primer lugar Rasa dhatu. A partir de ahí, cada tejido se genera de la esencia del anterior, mediante un proceso de refinamiento donde el agni específico de cada dhatu actúa para madurarlo y preparar la base del siguiente. A medida que se avanza, este proceso se vuelve más sutil y refinado.

Recomendaciones para su equilibrio

Los desequilibrios en un dhatu se origina por el desequilibrio de las doshas y también por alteraciones en el tejido que le precede. Además, los síntomas de desbalance se manifiestan de manera diferente según la constitución (prakruti) de cada persona. Por ejemplo, un desajuste en Mamsa dhatu no se expresará igual en una persona de naturaleza Vata que en una Pitta o Kapha.


Por ello, es crucial hacer un diagnóstico ayurvédico adecuado para conocer el estado de los dhatus y tratar la causa raíz del desequilibrio. En casos leves, se pueden aplicar cambios en la rutina diaria (dinacharya), una alimentación adecuada, un estilo de vida armónico y prácticas espirituales que equilibren el dosha alterado. En situaciones más profundas, puede ser necesario recurrir a tónicos rejuvenecedores (rasayanas), así como terapias de purificación como el panchakarma, que ayudan a restaurar la armonía interna.

“Cómo puedes captar, uno a uno, tus movimientos internos y dejarlos andar,
reconociendo tu vitalidad, tu armonía, tu salud.

Y es esa palabra, salud, la que podrías tomar hoy y respirártela.

 No te disperses ni te vayas a eufemismos.

Salud.
¿Cómo crees podrías obtener salud?

En principio, sanando, sanando, sanando.”

Sri Mataji Shaktiananda.


Bibliografía

CLEV EVD (2020) Ayurveda, la medicina primordial. Nivel I. Cuarta Edición. Cuenca Ecuador.846 pp.
- CLEV EVD (2020) Ayurveda, la medicina primordial. Nivel II. Primera Edición. Cuenca Ecuador. 585 pp.
- Van Loon G (2002). Charaka Samhita. Handbook on Ayurveda Volume I. P.V. Sharma and Chaukhambha Orientalia. 621 pp. 


Daniela Gómez León- Mesa de redacción e investigación del CLEV.

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